Inicio > Blog > Salud digestiva > Dieta para la gastritis: qué comer para aliviar la acidez y proteger el estómago

La gastritis suele empezar de forma silenciosa. Un poco de ardor después de comer, sensación de pesadez, náuseas ocasionales o molestias que aparecen siempre a la misma hora. Muchas personas lo normalizan durante meses hasta que el estómago empieza a pasar factura.

Hoy se estima que una parte importante de la población tiene algún problema digestivo crónico. Y la gastritis está entre los más frecuentes. En algunos casos aparece por una infección, en otros por medicamentos, estrés mantenido, alcohol o una alimentación que irrita el estómago día tras día.

La dieta no lo resuelve todo, pero sí puede cambiar mucho la evolución de los síntomas. Hay alimentos que inflaman más la mucosa gástrica y otros que ayudan a que el estómago trabaje con menos esfuerzo.

El problema es que internet está lleno de listas interminables y recomendaciones contradictorias. Personas que eliminan medio supermercado sin necesidad y otras que siguen comiendo igual mientras toman antiácidos cada día.

La idea no es vivir a base de arroz blanco y pollo hervido. Tampoco convertir cada comida en una fuente de irritación constante. El objetivo es entender qué suele funcionar mejor y cómo adaptar la alimentación sin caer en extremos.


Mujer con dolor de estómago por gastritis, salud digestiva y nutrición

La gastritis es una inflamación de la mucosa del estómago, la capa que lo protege frente al ácido gástrico y las enzimas digestivas.

Cuando esa barrera se debilita, el estómago se vuelve mucho más sensible. Aparecen molestias, ardor, digestiones pesadas o dolor en la parte superior del abdomen.

No siempre ocurre por exceso de ácido. De hecho, algunas personas con gastritis producen poco ácido gástrico y aun así tienen síntomas importantes. Lo que cambia es la capacidad del estómago para protegerse.

Detrás de este aumento hay varios factores que se repiten con frecuencia: el uso habitual de antiinflamatorios, el estrés crónico, el alcohol, el tabaco, las dietas basadas en ultraprocesados, el hábito de comer rápido y sin apenas descanso digestivo, y la infección por Helicobacter pylori, que sigue siendo una de las causas más comunes a nivel mundial.

Lo llamativo es que muchos de estos factores no actúan solos. Se combinan, se potencian entre sí y terminan creando las condiciones perfectas para que la mucosa gástrica acabe cediendo.

También influye algo que suele pasar desapercibido: vivir constantemente en alerta. El sistema digestivo y el sistema nervioso están mucho más conectados de lo que parece.



No todas las gastritis son iguales. Entender la causa ayuda mucho más que limitarse a quitar alimentos.

Gastritis por Helicobacter pylori

La gastritis por H. pylori es una infección primaria del estómago y la causa más frecuente de gastritis crónica, que afecta al 50 % de la población mundial.

Algunas personas conviven con ella sin síntomas y otras desarrollan inflamación, úlceras o molestias digestivas persistentes.

La bacteria debilita la mucosa del estómago y altera su equilibrio natural. Cuando eso ocurre, el tejido se vuelve más vulnerable frente al ácido gástrico.

El tratamiento suele incluir antibióticos y, durante ese periodo, la alimentación cobra bastante importancia porque el estómago suele estar más sensible.

Gastritis por antiinflamatorios, alcohol y estrés

Es probablemente una de las formas más comunes hoy.

Medicamentos como ibuprofeno o aspirina pueden irritar la mucosa gástrica cuando se usan con frecuencia. El alcohol y el tabaco empeoran todavía más la situación.

El estrés también tiene un papel claro. No porque “todo esté en la mente”, sino porque afecta directamente a la digestión, la motilidad intestinal y la producción de ácido.

Hay personas que comen relativamente bien y aun así tienen gastritis porque viven con el sistema nervioso permanentemente activado.

Gastritis autoinmune

Es menos frecuente, pero existe.

En este caso, el propio sistema inmunitario ataca células del estómago. Con el tiempo puede afectar la absorción de nutrientes importantes.

Por eso algunas personas con gastritis crónica desarrollan cansancio, debilidad o anemia sin entender muy bien la causa.


Persona con dolor de estómago, síntoma común de la gastritis
El dolor abdominal es uno de los síntomas más frecuentes de la gastritis.

Los síntomas cambian bastante de una persona a otra. Algunas tienen ardor intenso y otras solo notan digestiones lentas o presión abdominal.

Los síntomas más comunes de la gastritis son:

  • Ardor o acidez
  • Dolor en la parte alta del abdomen
  • Náuseas
  • Sensación de plenitud rápida
  • Eructos frecuentes
  • Hinchazón
  • Mal sabor de boca
  • Pérdida de apetito
  • Pesadez después de comer

Cuando los síntomas duran semanas o aparecen de forma repetida, conviene consultar con un profesional. A veces detrás de una “simple gastritis” hay reflujo, úlcera, infección por Helicobacter pylori o incluso problemas digestivos distintos.


La mayoría de personas busca una lista de alimentos permitidos y prohibidos. Pero la forma de comer importa casi tanto como los alimentos.

Hay personas que toleran bien ciertos alimentos cocinados de una forma y fatal de otra. También cambia mucho la cantidad, el ritmo y el momento del día.

El estómago inflamado suele tolerar mejor comidas simples, templadas y fáciles de digerir.

La textura y la forma de cocinar importan

Durante los periodos de más irritación, el estómago suele reaccionar mejor a texturas suaves.
Purés, cremas, verduras cocidas, arroz bien hecho o frutas cocinadas suelen generar menos trabajo digestivo.

Las frituras, los rebozados y todo lo que es muy graso hacen justamente lo contrario: ralentizan el vaciado gástrico y dejan esa sensación de pesadez que, con gastritis, se vuelve especialmente incómoda.

Las cocciones que suelen funcionar mejor son el vapor, el hervido, el horno y la plancha suave. Nada extraordinario, pero marcan la diferencia cuando el estómago está inflamado.

Y no, no hace falta comer como si estuvieras en un hospital. Se trata simplemente de reducir, durante un tiempo, lo que más irrita, sin convertir cada comida en un sacrificio.

Por qué las comidas abundantes empeoran los síntomas

Comer mucho de golpe distiende el estómago y aumenta la presión interna, lo que suele traducirse en más ardor y más acidez. El volumen importa, y con gastritis, el cuerpo lo hace notar enseguida.

Lo que suele funcionar mejor es comer cantidades más moderadas, masticar despacio y no irse a la cama justo después de cenar. Dejar un margen entre la última comida y el momento de acostarse parece un detalle menor, pero marca más diferencia de la que parece.

Son cambios sencillos sobre el papel, aunque no siempre fáciles de sostener en el día a día. Aun así, muchas personas notan una mejora considerable solo con ajustar estos hábitos, sin necesidad de cambiar radicalmente lo que comen.

Qué bebidas conviene evitar

El café suele ser uno de los primeros en pasar a la lista negra, sobre todo en las fases más activas de la gastritis. Y tiene sentido: es ácido, estimula la producción de jugo gástrico y, en una mucosa ya inflamada, eso se nota.

Lo mismo pasa con el alcohol, los refrescos, las bebidas energéticas, los zumos ácidos o todo lo que lleve mucha cafeína. Las bebidas muy frías también pueden molestar, aunque esto varía bastante de una persona a otra.

En cambio, cosas como el agua, las infusiones suaves, los caldos ligeros o plantas como la manzanilla, el hinojo o la malva suelen tolerarse mejor. No porque tengan un efecto curativo directo, sino simplemente porque irritan menos una mucosa que ya está sensible.


Verduras recomendadas en una dieta para la gastritis como zanahoria, calabacín y remolacha
Algunas verduras cocidas y fáciles de digerir pueden ayudar a reducir la irritación del estómago en una dieta para la gastritis.

No existe una dieta universal. La tolerancia cambia bastante entre personas. Aun así, hay alimentos que suelen funcionar mejor cuando el estómago está inflamado.

Verduras y hortalizas más suaves

Las verduras cocidas suelen ser más fáciles de digerir que las crudas.

Las mejor toleradas suelen ser:

  • Calabacín
  • Zanahoria
  • Calabaza
  • Patata
  • Boniato
  • Judía verde

Las crucíferas crudas, cebolla fuerte o platos muy condimentados suelen dar más problemas durante las fases activas.

Frutas que suelen tolerarse mejor

Las frutas muy ácidas pueden empeorar el ardor en algunas personas.

Las que suelen tolerarse mejor son:

  • Plátano maduro
  • Papaya
  • Manzana cocida
  • Pera
  • Chirimoya
  • Aguacate

La fruta cocinada suele ser más digestiva cuando hay mucha irritación.

Proteínas fáciles de digerir

Las proteínas muy grasas o procesadas suelen sentar peor.

Normalmente se toleran mejor:

  • Pescado blanco
  • Pollo
  • Pavo
  • Huevo cocido
  • Tortilla francesa suave

Las legumbres también pueden incluirse, pero muchas personas las digieren mejor trituradas o sin piel.

Lácteos y fermentados: cuándo ayudan y cuándo no

Aquí no hay una única respuesta.

Hay personas con gastritis que toleran bien yogur natural o kéfir y otras que empeoran.

Los fermentados pueden ayudar a algunas personas, especialmente cuando hay alteración de la microbiota intestinal, pero conviene probar con prudencia y observar síntomas.


El estómago tiene memoria. Y cuando hay gastritis, algunos alimentos lo recuerdan enseguida. Estos son los que con más frecuencia empeoran los síntomas:

  • café
  • alcohol
  • fritos
  • picante
  • bebidas energéticas
  • refrescos
  • salsas grasas
  • ultraprocesados

Aun así, lo más importante no siempre es señalar un alimento concreto como el culpable. A veces el problema es la suma: comer rápido, comer tarde, dormir poco, tener mucho estrés y encima tomar varios de estos alimentos a la vez.

Ninguno por separado derrumba nada, pero juntos y de forma sostenida, sí pueden mantener la mucosa en un estado de irritación constante.


Zumo de patata natural utilizado como remedio para aliviar la gastritis y la acidez

El zumo de patata es uno de esos remedios tradicionales que siguen apareciendo cuando se habla de acidez o gastritis. Y aunque muchas veces se mete todo en el mismo saco de “remedios caseros”, en este caso sí existe cierta base detrás.

Un estudio clínico demostró que el zumo de patata fresco puede aliviar síntomas digestivos como la acidez y el dolor estomacal, gracias a su efecto calmante y protector sobre la mucosa gástrica.

La patata contiene almidones y compuestos alcalinos que pueden ayudar a reducir temporalmente la irritación del estómago. Algunas personas notan alivio bastante rápido, sobre todo cuando hay sensación de ardor o exceso de acidez.

La forma tradicional de prepararlo es sencilla: se ralla una patata cruda, se exprime el líquido y se toma recién hecho, normalmente en pequeñas cantidades antes de las comidas.

Ahora bien, el zumo de patata no sustituye un tratamiento médico ni elimina la causa de la gastritis. Puede ser un apoyo puntual para aliviar síntomas, pero no funciona igual para todo el mundo ni resuelve problemas como una infección por Helicobacter pylori o una gastritis crónica.

Y hay una precaución importante: nunca deben utilizarse patatas verdes o con brotes. Contienen solanina, una sustancia tóxica que puede provocar síntomas digestivos y neurológicos.



Gastritis y vitamina B12: una relación poco conocida

Algunas formas de gastritis, especialmente la gastritis atrófica y la autoinmune, pueden dificultar la absorción de vitamina B12. Esto ocurre porque el estómago produce menos factor intrínseco, una sustancia necesaria para absorberla correctamente.

Con el tiempo pueden aparecer síntomas como:

  • Cansancio
  • Debilidad
  • Mareos
  • Hormigueo
  • Anemia

El riesgo también aumenta en personas que toman durante años medicamentos como el omeprazol.

Los alimentos más ricos en vitamina B12 son el pescado, los huevos, la carne y los lácteos. Cuando existe déficit confirmado, puede ser necesaria suplementación bajo supervisión profesional.


Estos menús son solo una orientación, no una pauta clínica. La idea es mostrar que comer de forma suave y respetuosa con el estómago no significa renunciar a la variedad ni al sabor.

Están pensados para fases en las que la gastritis está activa o la mucosa todavía está recuperándose, por lo que priorizan cocciones suaves, alimentos de fácil digestión y combinaciones que no sobrecargan el sistema digestivo.

Cada persona es diferente, y lo que sienta bien a una puede no sentar igual a otra. Si tienes dudas sobre algún alimento en concreto o tus síntomas no mejoran, lo más recomendable es consultar con un profesional de la salud que pueda valorar tu caso de forma individualizada.

Desayuno Leche de avena con copos de avena.
Media mañana Zumo de zanahorias.
Pan blanco con crema de aguacate.
Comida Acelga con zanahoria y patata (vapor).
Canelones (o pasta blanca) con vegetales.
Yogur desnatado biológico.
Media tarde Chirimoya.
Infusión de manzanilla dulce.
Cena Sopa de quinoa y miso.
Rape a la plancha.
Manzana al vapor, rallada.
Desayuno Rebanada de pan de espelta con crema de aguacate y cilantro.
Vaso de leche de avena.
Media mañana Pudin de chía: chía previamente remojadas (10 min) en leche de coco.
Infusión de fenogreco (alholva).
Comida Espárragos cocidos o al vapor.
Risotto de alcachofas.
Manzana cocida con canela.
Media tarde Granada bien madura y en pequeñas cantidades, según tolerancia.
Kéfir de leche de cabra.
Cena Zanahoria cocida con cilantro y un chorrito de aceite de nueces (o de oliva).
Pechuga de pavo a la plancha.
Infusión de hinojo.
Desayuno Huevo cocido con un chorrito de aceite de oliva.
1 vaso de leche de coco.
Media mañana Compota de manzana.
Infusión de fenogreco.
Comida Pollo al ajo (poner un poco de ghee o aceite de oliva en una sartén, el pollo, los ajos con piel y una rama de tomillo, salpimentar; cerrar la sartén y cocinar a fuego medio por 30 min).
Patata y espinacas cocidas.
Media tarde Caqui maduro.
Queso fresco con rebanada de pan blanco.
Cena Crema de zanahorias.
Omelette de setas.
Infusión de tomillo.

El estómago suele reflejar bastante bien el ritmo de vida de una persona.

Comer rápido, dormir mal, vivir con estrés constante o pasar meses sosteniendo hábitos que el cuerpo no tolera termina teniendo consecuencias.

La alimentación ayuda. Y mucho. Pero normalmente la mejoría real aparece cuando el cuerpo deja de estar continuamente compensando excesos.

A veces el cambio más importante no es eliminar un alimento concreto. Es dejar de tratar al sistema digestivo como si pudiera soportarlo todo indefinidamente.


  • Este contenido se presenta únicamente con fines de información y no reemplaza la necesidad de consulta personal con un profesional de la salud.

Los alimentos que más suelen irritar el estómago son el alcohol, café, fritos, picantes, ultraprocesados y comidas muy grasas. También pueden empeorar la gastritis los refrescos, el exceso de azúcar y las cenas abundantes. La tolerancia cambia según la persona, pero reducir estos alimentos suele mejorar bastante los síntomas digestivos.

En una dieta para la gastritis suele funcionar mejor un desayuno suave y fácil de digerir. Algunas opciones bien toleradas son avena cocida, pan blanco tostado, plátano maduro, yogur natural o bebida vegetal sin azúcar. El café y los productos muy grasos suelen empeorar el ardor en muchas personas.

Depende de la tolerancia individual. Algunas personas con gastritis toleran bien el yogur natural o el kéfir porque aportan bacterias beneficiosas para la microbiota intestinal. Otras notan más acidez o molestias. Lo más útil suele ser probar pequeñas cantidades y observar cómo responde el estómago durante varios días.

La mejoría depende de la causa y de la gravedad de la inflamación. Algunas gastritis leves mejoran en pocos días con cambios en la alimentación y descanso digestivo. En casos asociados a Helicobacter pylori, estrés crónico o uso prolongado de medicamentos, la recuperación puede tardar varias semanas o necesitar tratamiento médico específico.

La dieta para la gastritis puede reducir mucho síntomas como ardor, dolor o pesadez digestiva, pero no siempre es suficiente por sí sola. Cuando existe infección por Helicobacter pylori, gastritis autoinmune o lesiones importantes en la mucosa, suele ser necesario combinar alimentación, seguimiento médico y tratamiento específico.


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