Inicio > Blog > Hábitos saludables > Estrés: métodos naturales para reducirlo y mejorar el bienestar emocional

El estrés es un conjunto de reacciones físicas y fisiológicas del cuerpo ante situaciones percibidas como peligrosas o amenazantes. Puede afectar a cualquier persona. Cuando aparece de manera puntual y moderada, funciona como una respuesta natural. Nos prepara para afrontar las exigencias y desafíos de la vida diaria.

Mujer joven con expresión de estrés mental mientras estudia rodeada de libros
El estrés mental prolongado afecta la concentración y el bienestar

Un estado de estrés agudo y de corta duración, que aparece en situaciones puntuales como un examen o una discusión, es una reacción natural y necesaria del organismo. Esta respuesta nos prepara para atacar o huir del peligro, activando la energía y la concentración.

Sin embargo, cuando esta reacción se repite de forma regular y sin causas aparentes, puede transformarse en estrés crónico, una condición patológica que afecta tanto a la salud física como al bienestar emocional.


Tipos de estrés más comunes:

El estrés agudo es la forma más común de estrés. Aparece tras un evento puntual y desestabilizador, como un examen, una mudanza, un despido o un conflicto personal.

Aunque es una reacción natural del cuerpo, en una sociedad acelerada puede transformarse en un detonante de estrés emocional. Si se repite con frecuencia, puede evolucionar hacia estrés crónico.

Este mecanismo existe desde tiempos prehistóricos. Ante un peligro, el cuerpo libera energía extra, acelera el ritmo cardíaco y aumenta la tensión muscular. Todo para permitirnos actuar de inmediato, ya sea luchando o huyendo.

El cuerpo está diseñado para defendernos. Activa un sistema casi inmediato que nos ayuda a reaccionar. Nos mantiene alerta, dinámicos y concentrados. En esencia, el objetivo del estrés es prepararnos para actuar ante una situación amenazante, incómoda o compleja.

El estrés agudo episódico aparece cuando los episodios de estrés agudo se repiten con frecuencia. No es una respuesta aislada, sino una acumulación de situaciones: entregas laborales, conflictos, exceso de responsabilidades o preocupaciones constantes.

Quienes lo padecen viven en tensión casi permanente. Presentan pensamientos negativos, impaciencia y dificultad para desconectar. Afecta las relaciones y el rendimiento laboral. Si no se controla, puede evolucionar a estrés crónico, más difícil de tratar y con mayores riesgos para la salud.

El estrés crónico aparece cuando estamos expuestos de forma prolongada a situaciones estresantes, como un jefe exigente, conflictos familiares o un shock psicológico (duelo, traumas).

Mantener el sistema nervioso activado constantemente provoca un estado de tensión que supera nuestra capacidad de adaptación. Sin tratamiento, esto puede causar síntomas físicos, emocionales y conductuales, debilitar órganos y agotar el cuerpo.

El trastorno de estrés postraumático (TEPT) es un trastorno de ansiedad que ocurre después de un evento grave y repentino, que ha sido la causa de una amenaza para la vida o para la integridad física: desastre natural, bombardeo, ataque, violación, asalto, accidentes de tráfico, etc.. La reacción inmediata de la persona que sufrió un TEPT es el miedo intenso, luego un comportamiento apático, de postración, de despersonalización. Después de algunas semanas, algunos meses o, a veces, algunos años, reaparecen los síntomas, que incluyen:

  • Síndrome de repetición marcado por recaídas del trauma (pesadillas, flashbacks durante el día, impresiones de muerte inminente).
  • Síntomas de ansiedad (ansiedad generalizada, fobias, evitación), especialmente en situaciones similares a aquellas en las que ocurrió el evento inicial.
  • Síntomas depresivos como embotamiento de los afectos, pesimismo con fatiga y pensamientos suicidas.

Las principales complicaciones del TEPT son los trastornos depresivos y las adicciones, al alcohol, las drogas o las benzodiazepinas.


¿Cómo nos afecta el estrés?

Según el endocrinólogo Hans Selye (1936), el organismo atraviesa tres fases principales ante situaciones de estrés: alarma, resistencia y agotamiento. Este modelo, conocido como Síndrome de Adaptación General, explica cómo la exposición prolongada al estrés puede provocar desequilibrios físicos y emocionales.

Infografía de las fases del estrés en el organismo: alarma, resistencia y agotamiento

El estrés prolongado no solo genera síntomas emocionales como ansiedad o irritabilidad, sino también problemas físicos: desde debilitamiento de defensas hasta úlceras o trastornos hormonales. Por eso, comprender cómo actúa en nuestro organismo es clave para aprender a gestionarlo a tiempo.


Reconocer los signos del estrés

El estrés crónico altera hormonas y neurotransmisores como el cortisol, la serotonina, la acetilcolina o la adrenalina. Cuando se desequilibran, el cuerpo responde de forma distinta según cómo se gestione el estrés. Por eso es clave actuar a tiempo.

El estrés puede manifestarse de muchas formas. Algunos signos comunes incluyen:

  • Diarrea o estreñimiento
  • Temblores en piernas y manos
  • Palpitaciones o corazón que late con fuerza
  • Respiración acelerada
  • Falta de energía
  • Cuello y mandíbula rígidos
  • Problemas para concentrarse

Existen síntomas más evidentes que indican un estrés elevado y que requieren atención:

  • Insomnio
  • Fatiga constante
  • Pensamientos repetitivos o cavilaciones
  • Enfados inexplicables
  • Mala memoria
  • Migrañas
  • Burn-out

Reconocer estos signos es el primer paso para gestionar el estrés y prevenir daños a largo plazo tanto en el cuerpo como en la mente. Aprender a controlarlo ayuda a mantener el bienestar físico y emocional.


1. Alimentación saludable

Cuando estamos sujetos a un nivel de estrés diario, tensión o un estado de ánimo cambiante, muy rápidamente podemos desarrollar malos hábitos, adquiriendo vicios y compulsiones que nos afectarán negativamente en todos los aspectos de nuestra vida.

Mujer comiendo compulsivamente como ejemplo de comer emocional

Las personas que tienen más riesgo de comer bajo situaciones de estrés son los comedores emocionales, que tienen una mayor vulnerabilidad y tienden a recurrir a la comida como un escape a la conciencia de sí mismos.

Cuando estamos bajo estrés, muchas veces recurrimos al comer emocional, es decir, usar la comida para canalizar emociones. Esto suele llevar al consumo de alimentos de alta densidad energética, llamados nutriafetivos. Si bien consolarse con la comida ocasionalmente no es negativo, el problema surge cuando se convierte en la única fuente de satisfacción.

A continuación, conocerás los pilares de una alimentación saludable que te ayudará a regular el estrés, favorecer el equilibrio emocional y mejorar el bienestar:

✔️ Tratar de reducir al máximo los alimentos acidificantes: Productos refinados, aceites hidrogenados, harinas blancas, carnes rojas, quesos y leche pasteurizada, alimentos excitantes o indigestos como el té negro, el café, el alcohol..

✔️ Elegir los alimentos alcalinizantes y remineralizantes: Frutas y verduras ecológicas (cuando sea posible) y de temporada, germinados, zumos verdes (ricos en clorofila y micronutrientes).

✔️ Consumir buenas proteínas: La serotonina, conocida como la “hormona de la felicidad”, es un neurotransmisor clave para el bienestar emocional. Su producción depende de nutrientes como la vitamina B6 y el triptófano. Este aminoácido se obtiene principalmente de alimentos ricos en proteínas como huevos, pescado azul (sardinas,anchoas) frutos secos, aguacate y legumbres.

✔️ Agregar alimentos ricos en Omega 3: En la transmisión de impulsos nerviosos, la calidad de las membranas es decisiva. Esta calidad depende de la riqueza en ácidos grasos poliinsaturados, en particular el omega 3 presente en el pescado azul, aceite de lino, nueces y semillas..

✔️ Alimentos ricos en magnesio: El magnesio ayuda a relajar los músculos y el sistema nervioso. Lo encuentras en espinaca, acelga, cacao puro, almendras, semillas de calabaza y plátano.

✔️ Probióticos y alimentos fermentados: La microbiota intestinal influye en la producción de neurotransmisores. Yogur natural, kéfir, chucrut, kombucha o miso ayudan a equilibrar la flora intestinal y mejorar el estado de ánimo.

✔️ Hidratación adecuada: El estrés aumenta la liberación de cortisol, y la deshidratación lo potencia. Tomar suficiente agua, infusiones relajantes (tila, manzanilla, melisa) o agua con limón es clave.

✔️ Carbohidratos complejos: Favorecen una liberación gradual de energía y ayudan a la síntesis de serotonina. Incluye avena, quinoa, arroz integral, batata y pan integral de masa madre.


2. Ejercicio físico

El entrenamiento físico se reconoce cada vez más como una herramienta fundamental para la salud mental. Numerosos estudios confirman que la actividad física actúa como un verdadero tratamiento psicoterapéutico, antes subestimado. Sus beneficios son evidentes tanto a corto como a largo plazo, mejorando el estado de ánimo, reduciendo el estrés y fortaleciendo el bienestar general.

Mujer corriendo al aire libre como ejercicio físico para mejorar el bienestar

El mejor ejercicio para el estrés es aquel que nos proporciona placer, pues será más fácil transformarlo en un hábito cotidiano. Incluso un paseo al aire libre puede calmar los nervios sobreestimulados.

De hecho, se ha demostrado que la actividad física promueve cambios positivos en la salud mental y la capacidad de afrontar encuentros estresantes.

Pero algunos ejercicios son más útiles que otros cuando se trata de reducir el estrés. Correr en una cinta de correr mientras se ve la tele realmente no es suficiente. En lugar de eso, realice actividades que estimulen el trabajo conjunto de la mente y el cuerpo.

Caminar mejora la frecuencia cardíaca, regula la respiración y estimula endorfinas.
Yoga combina concentración, respiración y fuerza, aliviando tensión física y reduciendo la presión arterial.
Musculación libera endorfinas y dopamina, mejora el bienestar y reduce riesgos asociados al estrés.
Bailar favorece la liberación de neurotransmisores y endorfinas, aliviando el estrés mientras se disfruta del movimiento.
Deporte previene afecciones vinculadas al estrés y refuerza la conexión social, clave para la salud emocional.
Meditación induce un estado de relajación profunda que regula la presión arterial, el ánimo y la digestión.
Respiración consciente relaja, oxigena el cerebro y favorece la calma neuromuscular.
Jardinería o earthing conecta con la naturaleza, mejorando el equilibrio físico y mental, con efectos positivos comprobados en estudios.

Beneficios de caminar descalzo y cómo integrar el Grounding en tu rutina


3. Fitoterapia

La fitoterapia utiliza plantas con bajo riesgo de efectos secundarios para prevenir o aliviar el estrés. Existen dos grandes grupos:

  • Plantas sedativas: como pasiflora, valeriana y amapola de California, que ayudan a calmar la ansiedad, mejorar el sueño y reducir el nerviosismo.
  • Plantas adaptógenas: como el ginseng coreano y el ginseng siberiano, que aumentan la resistencia al estrés, mejoran la energía, la concentración y el bienestar general.

Las plantas sedativas ayudan a calmar el sistema nervioso, reducen el estrés, la ansiedad y la tensión, favorecen el sueño y la estabilidad emocional.

PlantaEfecto principalPrecauciones
PasifloraAnsiolítica y relajante; calma la ansiedad, espasmos y ayuda al sueño.Evitar en embarazo, lactancia y niños <2 años.
ValerianaSedante natural; útil para nerviosismo, insomnio y dolores gastrointestinales de origen nervioso.Uso prolongado puede generar dependencia; no en embarazo ni lactancia.
Amapola de CaliforniaSuave ansiolítico y sedante; recomendada contra insomnio, dolores de cabeza y nerviosismo.No en embarazo/lactancia; posible efecto hipotensor.
Ginseng coreano (rojo)Adaptógeno; aumenta energía, concentración, memoria y fortalece inmunidad.Contraindicado en hipertensión, enfermedades autoinmunes, cáncer de mama y embarazo.
Ginseng siberianoTónico adaptógeno; mejora resistencia física y mental, reduce fatiga y estrés.Posibles efectos adversos (palpitaciones, mareo, vómitos); precaución en uso prolongado.

Los adaptógenos ayudan a restablecer el equilibrio general y tienen un efecto positivo en el bienestar general. Ayudan adaptarse al estrés, tienen efecto estimulantes que aumentan el rendimiento mental y físico y no desestabilizan las funciones del organismo:

RecursoEfecto principalPrecauciones
Ginseng coreano (rojo)Estimulante y revitalizante; mejora energía, memoria, concentración y fortalece el sistema inmune.Evitar en hipertensión, enfermedades autoinmunes, cáncer de mama y embarazo.
Ginseng siberianoTónico adaptógeno; aumenta resistencia física y mental, mejora rendimiento y concentración.Posibles efectos adversos: palpitaciones, mareo, vómitos, dolor intestinal; ajustar dosis según estado físico.

Conclusión

El estrés forma parte de la vida diaria, pero no tiene por qué dominar nuestro bienestar. A través de hábitos saludables, es posible recuperar el equilibrio físico y emocional. Reconocer nuestras emociones, cuidar el descanso y mantenernos conectados con la naturaleza y con los demás son pasos sencillos pero poderosos para fortalecer la mente y el cuerpo frente a los desafíos cotidianos.


Referencias

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  • Nutranews. Alimentación, salud y bienestar. Sitio web.
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  • Nature Sciences Santé. Artículos y publicaciones sobre salud natural.
  • Caroff, D. (2020). Le guide terre vivante de la naturopathie: une approche globale et préventive de la santé. Terre Vivante, Mens.
  • Brun, C. (2020). Le grand livre de la naturopathie. Éditions Eyrolles, París.

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