Un chute natural de energía y frescura: este zumo de zanahoria cuida tu vista, te revitaliza y se prepara en minutos.

Lava bien todos los ingredientes
Asegúrate de eliminar restos de tierra y suciedad. No hace falta pelar las zanahorias ni el jengibre si están bien lavados.
Corta las zanahorias
Trocea las zanahorias en piezas medianas para facilitar el procesado en el extractor o licuadora.
Prepara el hinojo
Retira la base dura y separa las hojas externas si están muy fibrosas. Corta el bulbo en trozos.
Corta el limón
Lava bien la piel y corta el limón en cuartos.
(Puedes quitar las semillas para evitar amargor.)
Prepara el jengibre
Corta un trozo de aproximadamente 1–2 cm. No hace falta pelarlo si está limpio.
Método 1: Extractor prensado en frío (slow juicer)
Introduce primero las zanahorias para obtener una buena base de jugo.
Añade el hinojo troceado.
Continúa con el limón con piel.
Finaliza con el jengibre.
Deja que el extractor funcione a su ritmo para obtener un zumo más denso y nutritivo.
Resultado: un zumo más espeso, con mejor retención de vitaminas y un sabor equilibrado.
Método 2: Batidora (sin extractor)
Trocea todos los ingredientes en pedazos pequeños.
Colócalos en la batidora.
Añade 100–150 ml de agua fría para facilitar el batido.
Tritura hasta obtener una mezcla homogénea.
Cuela la mezcla usando una bolsa para leche vegetal o un colador fino para obtener un zumo más líquido.
Resultado: un zumo casero suave, perfecto si no tienes extractor.
* * Los porcentajes de valor diario se basan en una dieta de 2.000 calorías. Su valor diario puede ser mayor o menor dependiendo de sus necesidades calóricas.