Receta de chucrut casero: cómo prepararlo paso a paso y sus beneficios para la salud intestinal, la digestión y el sistema inmunitario

Retira las hojas externas del repollo.
Córtalo en tiras finas.
Pela y ralla la zanahoria.
Coloca el repollo y la zanahoria en un bol grande.
Añade los 20 g de sal.
Masajea con las manos 5–10 minutos, hasta que las verduras suelten bastante líquido.
Deben quedar blandas y húmedas.

Si deseas aromatizar el chucrut, puedes añadir:
Jengibre fresco rallado (toque picante)
Semillas de comino o alcaravea (sabor tradicional)
Granos de pimienta negra
Ajo en láminas
Semillas de mostaza
Un poco de laurel seco
Usa siempre cantidades pequeñas para no cubrir el sabor natural del repollo.
Pasa la mezcla a un tarro de vidrio limpio.
Presiona bien con una cuchara o con la mano para eliminar burbujas de aire y asegurarte de que las verduras queden totalmente cubiertas por el líquido.
Deja al menos 2–3 cm libres hasta el borde del tarro.
Si es necesario, coloca un peso (una piedra limpia o un peso de fermentación) para mantener las verduras sumergidas.
Cierra el tarro sin apretar del todo o usa una tapa especial para fermentación.
Colócalo en un lugar a temperatura ambiente (18–22 °C), protegido de la luz directa.
Deja fermentar entre 7 y 21 días, según el sabor deseado.
A partir de 7 días: sabor suave
2–3 semanas: sabor más ácido y profundo
Durante los primeros días es normal que aparezcan burbujas y que el líquido suba.
Cuando el chucrut tenga el sabor que te guste, ciérralo bien y guárdalo en la nevera.
Se conserva en buen estado durante varios meses, siempre que las verduras permanezcan cubiertas por el líquido.
